14 marzo 2007

Capítulo uno. El año cero: la catástrofe.

Andorra, capital de Europa

7 de abril del año 27xx d.C.

- “Este es un mensaje para que estén preparados y conscientes de lo que está por venir”

Esas palabras fueron las primeras que Daniel Hakkinen oyó acerca de la catástrofe, la que determinaría un nuevo orden en la contabilidad de los años. Las palabras dichas por el entonces presidente de Europa (consolidada hacía algunas centurias como una sola nación) Arcadio Forbes.

- “Como sabrán, desde hace aproximadamente un mes hemos recibido noticias de una inusual actividad en los volcanes que conforman el Cinturón de Fuego del Pacífico. Este es un anillo de volcanes que recorre la costa oeste de América, y luego la costa este de Asia y Oceanía.”

Daniel miraba sin entender lo que decía el presidente. Tenía diez años y lo que le importaba en ese minuto era que su madre lo dejara continuar su juego, el cual había parado para oír las palabras del mandatario por la televisión, formada por una pared entera de la sala de estar de su casa. Ella estaba pálida escuchando, lo que hizo que Daniel la mirara con curiosidad.

- “Los científicos han podido confirmar que dada la cantidad de erupciones registradas, es muy probable que la capa de ozono se vea deteriorada, a unos extremos que nunca fueron imaginados hasta unos pocos días atrás. Esto significa que los hielos de los polos se derretirán, y el nivel del mar aumentará. Por lo tanto, toda la población deberá ser evacuada de las costas en un tiempo récord, e ir a las tierras altas.”

- “Presidente, ¿en cuánto tiempo se prevé que las aguas subirán?” – era la pregunta de una periodista.

- “Se estima que de aquí a dos meses más el nivel del mar terminaría su alza.”

La sala donde se dictaba la conferencia de prensa se llenó de los murmullos de los periodistas, los cuales se miraban unos a otros sin creer lo que estaban escuchando.

- “Esto significa” – continuó el presidente Forbes – “que tendremos que realizar la mayor proeza logística de la historia, pues requerirá ubicar a la población mundial - aproximadamente diez mil millones de habitantes - en algo así como la mitad de la tierra actual.”

- “¿Quién se encargará de la organización de todo esto?” – pregunta de otro reportero.

- “Mi gobierno será el encargado de organizar los esfuerzos, con la ayuda de todos los demás” – fue la respuesta – “Hay que darse cuenta que aquí está en juego la supervivencia de la humanidad y de la civilización como la conocemos, por lo que todos debemos dejar de lado nuestras discusiones para trabajar en este proyecto común.”

- “Presidente, ¿es posible la subsistencia de la población en la mitad de la tierra? ¿De dónde sacaremos alimento para todos, y cómo se vivirá?”

- “Estamos barajando varias alternativas. Lo más probable es que la solución sea algo nunca antes visto, pero todos debemos estar preparados para aceptar que la vida puede cambiar para todos a la vuelta de estos dos meses.” – uno de los asistentes de Forbes le dijo algo al oído, y éste continuó – “Debo terminar ahora esta conferencia, pero en cuanto haya novedades, se las comunicaré por este mismo medio.”

El presidente Forbes salió de la sala dejando atrás a unos estupefactos periodistas de todo el mundo mirándose entre ellos, sin necesidad de palabras. En cuanto la puerta se cerró tras él, Arcadio Forbes suspiró, y miró a la persona que lo acompañaba.

- “Héctor, no le deseo a nadie nuestra posición en los meses que están por venir. Nadie es capaz de imaginarse el trabajo que se viene para todos nosotros… si logramos llevarlo a cabo”

- “Presidente” – dijo el llamado Héctor – “No hay nadie mejor para el cargo que usted ocupa. También ahora la población ya sabe la noticia y en estos dos meses puede prepararse lo mejor que puedan para lo que viene.”

- “Eso espero… sobretodo resolver el problema del espacio en un plazo razonable. Es por eso que debo hablar ahora con el Sr. Guerrero. ¿Está ya aquí?”

- “Sí, se encuentra desde hace unos momentos en la sala de reuniones, junto con la señorita Hayashibara.”

- “Bien. Avisa a Thomas y a Raúl de que nos acompañen, así como tú mismo.”

Arcadio cerró los ojos un momento, para luego volverlos a abrir y dirigirse con paso firme a la sala de reuniones, donde le esparaban dos renombrados científicos, Edmundo Guerrero y Ayaka Hayashibara. Saludó a ambos, y unos minutos despúes entraron en la sala Thomas Archer, su canciller, Raúl Torres, ministro de Tecnología, y Héctor Wood, Secretario General de Gobierno.

- “Comencemos entonces” – dijo Forbes – “Edmundo, presenta, por favor.”

- “Sí, señor presidente” – dijo Guerrero levantándose y yendo hacia la muralla, donde oprimió unos botones. La luz se apagó y en el centro de la mesa de reuniones se generó un mapa tridimensional del mundo – “Como verán, aquí tenemos el problema. Este es el Cinturón de Fuego del Pacífico, del cual aproximadamente el 85% está en erupción. Esto no sería tan grave de no mediar el hecho que de ese porcentaje un número bastante alto de volcanes está teniendo erupciones explosivas. Esto significa que arroja el material directamente a la estratósfera, donde se encuentra la capa de ozono. Los volcanes arrojan cloro a la atmósfera, el cual rompe las moléculas de ozono. Esta capa se recuperará parcialmente en algunos años más, pero el daño a los hielos de los polos no podrá ser revertido.”

- “Señor Guerrero” – habló Archer – “¿Es posible prevenir el daño a la capa de ozono, por ejemplo, enviando ozono a la estratósfera para reponer el perdido?”

- “Actualmente disponemos de medios para generar ozono artificialmente, señor Archer, pero en la cantidad necesaria y el plazo en que se necesitaría… es imposible.”

- “¿Qué sucederá con las cenizas que envían los volcanes al cielo de nuestras ciudades?” – la pregunta la hacía Raúl Torres.

- “No hay problema con ellas, pues si bien oscurecerán el Sol algunos días, tenemos la maquinaria disponible para limpiar la mayor parte, si bien quedarán algunos residuos en el ambiente. La empresa japonesa Hase y la estadounidente Clead, tienen la tecnología lista para ser usada en el minuto en que el presidente así lo disponga.”

- “Señores, todas las consecuencias ‘menores’ las hemos discutido en parte la semana pasada y ya tendremos tiempo de encargarnos de ellas” – Forbes tomaba la palabra nuevamente – “Quiero que en esta reunión aprovechemos la presencia de la señorita Hayashibara para que nos aconseje del problema de fondo: la falta de espacio para la población mundial. Ayaka, por favor, explícanos las distintas alternativas que hablamos hace unos días”

Ayaka Hayashibara era una mujer japonesa relativamente joven, habiéndose dedicado toda su vida profesional a desarrollar los planos de distintos proyectos destinados a ganar terreno útil en el mundo. Sólo uno de ellos (el de secado del mar en Holanda mediante la construcción de enormes murallas) se había llevado a cabo, los demás habían caído en el olvido por falta de interés de las empresas y de los gobiernos, pues a medida que la tecnología agrícola avanzaba en menos terreno se obtenían mayores cantidades de alimento y otros recursos que en años anteriores.

- “Bien. Señores Archer, Torres y Wood, mi nombre es Ayaka Hayashibara.” – comenzó hablando en perfecto inglés, el idioma por convención de Europa – “En estos últimos años he trabajado en el equipo de la empresa norteamericana Linden, siempre en proyectos dirigidos a ganar terrenos. La semana pasada fui contactada por el presidente Forbes, para que los asesorara en las distintas alternativas que tenemos para solucionar este problema.”

Ayaka se levantó y se dirigió a una pantalla instalada en una de las paredes de la sala. Apagó entonces la presentación de Edmundo Guerrero, y encendió la suya.

- “Tenemos varias opciones a considerar. Por desgracia, ninguna de ellas es un proyecto terminado, por lo que todos demorarían un tiempo en siquiera comenzar a construirse.” – puso la primera lámina – “Según la experiencia de mi equipo, tenemos dos opciones básicas. Una es ganar espacio en las profundidades de los océanos, y la segunda es ganarlo en el aire. En este minuto, cualquiera de las dos posibilidades es igualmente factible, pero deberíamos comenzar desde ya el desarrollo.”

La primera lámina mostraba la primera opción, en forma de burbujas submarinas, con túneles conectándolas con la superficie.

- “Esta es la opción bajo los mares. Serían burbujas, donde la gente podría vivir, y también cultivar el suelo marino. Su única limitación es que actualmente no contamos con materiales capaces de resistir presiones muy altas, por lo que las burbujas deberían ser construidas muy cerca de la costa.” – pasó a la siguiente imagen – “Y ésta es la segunda opción, básicamente plataformas suspendidas en el aire. Éstas podrán estar en cualquier sitio del planeta.”

Ayaka siguió exponiendo las ventajas y desventajas de cada opción y sus especificaciones técnicas por espacio de otro par de horas. Al cabo de ese lapso, la idea de las plataformas aéreas se perfilaba como la mejor. El presidente y su gobierno así lo entendieron, y se comenzó desde ese día a coordinar a todos los gobiernos del mundo a trabajar en ambos proyectos, tanto la evacuación temporal de la gente a las tierras altas como el desarrollo de las plataformas, desde sus inicios conocidos como highers.


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Notas de la autora

Ve en la sección de referencias todas las de éste capítulo. Cuando haga alguna alusión a situaciones reales, pondré ahí links interesantes que hablen de ellas.

Además, si tienes alguna sugerencia, duda, comentario... por favor, ¡escríbeme!. Siempre es muy importante para mí tener feedback de quienes me leen, así que todos los correos serán muy bien recibidos. Intentaré responderlos todos, en la medida que me dé el tiempo.

Tere


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1 comentario:

Luis Emilio Sepúlveda dijo...

Hola Tere, o Estrella, da lo mismo, lo importante es expresarte mis sentimientos de agrado, porque a tu corta edad, interpretas mi pensamiento presente y futuro.Buen comienzo, buenos augurios para tus letras...Ahora debes dejar de hacer "pruebas", lanzate y disfruta de lo que viene..
(Tomé prestado el titulo para un posteo en mi blog: http://fishflounder.blogspot.com
Gracias.-
Luis.